El disco duro ha muerto, viva el disco
sólido
Existen ya en el mercado varias soluciones que permiten sustituir los discos
duros tradicionales por discos de estado sólido, SSD, fundamentalmente
para el sector de portátiles.
Por ejemplo, la compañía SanDisk,
con sede en California, está produciendo unidades de estado sólido
de 32GB compatibles con la arquitectura de la mayoría de los portátiles
(slots de 1.5 y 2.5 pulgadas). Esto quiere decir que los fabricantes de portátiles
pueden optar por incorporar en sus equipos discos duros tradicionales o SSD
(solid state disk) sin modificar sus diseños.
¿Qué ventajas tienen estos discos SSD?. En la
información proporcionada por SanDisk se incluyen las siguientes:
Una fiabilidad hasta seis veces
superior a la de los discos duros. SSD no incorpora elementos mecánicos
móviles con lo que la probabilidad de fallos se reduce. El fabricante
asegura 2 millones de horas MTBF (mean time between fails - tiempo medio entre
fallos).
Mayor velocidad de acceso
a datos debido, entre otras cosas, a que se elimina el tiempo de posicionamiento
de los cabezales. El SSD de SanDisk ofrece una velocidad sostenida de más
de 60MB/s según su hoja de características.
Una reducción de consumo
de hasta el 50% con respecto a los discos duros tradicionales.
Como es lógico, estos dispositivos no son todavía
competitivos a nivel de costes. Un disco duro de 80GB está por debajo
de los 100$, mientras que el SSD de SanDisk (32GB) tiene un precio de salida
por encima de los 350$ para grandes pedidos. Este coste adicional repercutirá
en el precio final de los equipos, y de momento es previsible que sólo
se incorpore en portátiles de gama alta.
Los discos SSD de SanDisk utilizan tecnología NAND
Flash, que permite una mayor integración y densidad de celdas de
almacenamiento por unidad de superficie.